lunes, 2 de marzo de 2015

Aires de recuperación, paz y esperanza

Después de padecer todos los males posibles por la violencia, los habitantes de Alejandría han tenido la persistencia y la valentía para coger impulso y retornar al camino del trabajo, la tranquilidad y la búsqueda del progreso en sus tierras.

Por Alejandro Arboleda Hoyos


Alejandría le apuesta al turismo como eje dinamizador de la economía local. Para eso ha desarrollado y construido el balneario Nudillales que posee verdaderas piscinas naturales que son motivo de atracción para propios y visitantes.






La iglesia de San Pedro Alejandrino, ubicada en el parque principal, fue construida a finales del siglo XIX y su atrio ha sido el epicentro de los principales actos cívicos y culturales que se han realizado a lo largo de la historia del municipio. La parroquia pertenece a la Diócesis de Girardota.




Esta casa es considerada patrimonio por los habitantes de Alejandría, a pesar de no tener tal declaratoria oficial por parte del Estado. Fue construida en el año 1850 y allí se fundó el primer colegio del pueblo y funcionó la primera casa cural.




Actualmente esta casa se encuentra en proceso de demolición para dar vida a un nuevo parque educativo. Alejandría fue uno de los 45 municipios ganadores de este proyecto que desarrolla junto a la Gobernación de Antioquia.






Esta vivienda se construyó hacia el año 1900 y fue propiedad de Procesa Delgado y Alejandro Osorio, dos de los fundadores del municipio. Está situada en la carrera Santander y fue el lugar donde habitaron las únicas monjas que ha tenido pueblo; ellas continuaron con su proceso de evangelización en los años aciagos del conflicto.





El Hospital Luis Felipe Arbeláez, bautizado así en honor a uno de los precursores del municipio, estuvo a punto de ser cerrado ya que poblaciones con menos de 5.000 habitantes deben tener centro de salud y no hospital. Gracias a diferentes gestiones se logró mantener su categoría.




En la época del conflicto, algunos campesinos no acudían al hospital debido al miedo a permanecer en el casco urbano, en el cual había presencia paramilitar. En la actualidad se busca hacer una inversión económica para mantener este proyecto de salud pública que tiene fuertes problemas financieros.   




Los llamados "moto taxis" o "moto-ratones" –por su apariencia física– son un medio de transporte muy utilizado actualmente en el municipio. Surgieron durante el proceso de desarrollo tras haber superado el conflicto. Hoy hay una decena en circulación y simbolizan la nueva dinámica que tiene el municipio.


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