lunes, 25 de agosto de 2014

Volver a dirigir el municipio, en tiempos de reconciliación




Después de haber sido alcaldesa de Alejandría entre 1998 y 2000, un período de alta confrontación y cargado de tragedias, Orfa Nelly Henao Giraldo regresó a dirigir la administración municipal en el año 2004. Esa vez tuvo un ambiente de tranquilidad, muy diferente al anterior.


Por Dayana Villegas Montoya

“Yo me volví a presentar a la alcaldía para el período 2004-2007 porque cuando a uno le gusta lo social, trabajar con las comunidades es muy rico y sentí que en la primera administración no habíamos podido. Quise volver como a cumplir todos los sueños. Pero no tanto fui yo: nunca pensé volver, fue la gente la que me lo pidió.

Aunque me cuestionaba regresar debido a que en esa administración la oposición hacía mucho daño, decía que los alcaldes fuimos los que llevamos a los paracos a los pueblos. Yo pensaba: ¿volver a una alcaldía cuando supuestamente la gente piensa eso?

No hice campaña porque estaba estudiando y no tuve tiempo. Fui a una vereda y eso porque queda ahí cerquita, a diez minutos del pueblo. De lo contrario, yo iba cada ocho días los sábados y me reunía con la gente y ya, eso fue todo.

Ya había bajado la violencia. Con la subida de Álvaro Uribe a la Presidencia de la República en el 2002 el tema de la seguridad se controló. Eso se inundó de Ejército todo ese Oriente de Antioquia y vino la tranquilidad. La verdad es que ese período 2004-2007 se trabajó con mucha serenidad, podría decir que no teníamos dificultad para salir a todos lados.

Obviamente yo le ayudé a la gente a regresar: retornaron muchos, pero no tantos porque habían salido demasiadas personas. Después del período mío han vuelto más porque llegó la Ley de Víctimas que los ha apoyado con recursos".

La gestión realizada



Orfa Nelly Henao Giraldo
“El logro más grande de mi gobierno fue hacer un fortalecimiento institucional e involucrar a las comunidades, hacerles saber que son actores de su propio desarrollo. Las acciones comunales se organizaron mucho, se les dio exageradamente participación, se valoró más la gente, se incluyó a todo mundo en los proyectos.

Algo que a mí me dejó satisfecha era que nosotros nunca cogíamos a esta vereda “si” porque nos apoyó y a esta “no” porque era de la oposición, sino que incluíamos a todos por igual en los programas. Yo quería mucho que ellos aprendieran de todo este tema político, que no se dejaran manipular ni influenciar, pero el tiempo a uno no le da, así uno quiera.

Priorizamos las necesidades más urgentes de todos. Creo que se hizo un trabajo donde se logró ayudar a la gente más necesitada e involucrar a la gente en el tema político, en el sentido de desarrollo. También logramos potabilizar el agua del municipio.

Lo que yo no pude hacer y quise fue terminar el balneario: yo lo empecé, no lo logre terminar, pero por lo menos dejé todos los diseños hechos e hice las piscinas de ese lugar”.

Lo que sigue faltando


“En lo que no se ha podido avanzar es en el tema de las vías. Un municipio que no tiene la carretera pavimentada es un municipio que realmente no tiene un desarrollo normal porque ese hecho lo hace ser aislado.

Hoy, desde la Asamblea Departamental, ya logramos sacar adelante un proyecto donde ya se están haciendo los estudios, pero es un tema que uno sabe que es a largo plazo.

Actualmente la gente está muy tranquila y segura, ya no tiene tantos temores, tiene más capacidad. No son personas aisladas que uno diga: vea, ese campesino se deja manipular… no. De eso sí me siento muy orgullosa, que la gente hoy sea tan participativa; eso era lo que nosotros pretendíamos, que ellos fueran los que hicieran las propuestas. El municipio en eso ha avanzado mucho”.

Testimonio entregado en junio de 2014

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